En el nombre del síndrome de Down

¡El síndrome de Down es un epónimo!
¡Vaya! – pensará alguien – otro palabro despectivo más para añadir a la ya amplia lista de términos descalificativos.
Y es que, en el mundo de los humanos, las tropas de diferentes si, además, presentan alguna supuesta debilidad o alteración, saben que las palabras se pueden utilizar contra ellos irrespetuosamente, como armas arrojadizas. Por eso, es normal que, de primeras, optemos por una actitud defensiva ante cualquier vocablo extraño.
Pero, tranquilos, no van por ahí los tiros. Según la Real Academia Española, epónimo es el nombre de una persona o de un lugar que designa un pueblo, una época, una enfermedad, una unidad… En este caso, síndrome de Down, el nombre se debe al médico inglés John Langdon Down.
La historia del nombre, fruto del poco conocimiento, es compleja y variada. Ha estado asociada a términos tan diferentes como idioicia furfurácea, idiotismo de Kalmuck, acromicria congénita, amnesia peristática, displasia fetal generalizada, anomalía de la trisomía 21, síndrome de la trisomía G-21… Sigue leyendo