¡Arriba muchachos, tocar y luchar!

José Omar Dávila Durán es un joven que, a sus 30 años, ha conseguido uno de esos sueños que, para quien tiene síndrome de Down, se consideran, a priori, “imposibles”: José se ha convertido en Director de Orquesta, demostrando que las barreras no están en el cromosoma extra, sino en cuantos les niegan la posibilidad de desarrollar sus capacidades.
Como en otros muchos casos, la familia y el entorno han jugado un papel fundamental. Sus padres han superado todos los estereotipos que le “condenaban” por su condición. A base de trabajo, de apoyos, de la implicación propia y de otras personas y, sin lugar a dudas, de sus capacidades, ha llegado hasta donde está. Sigue leyendo