Montes Solidarios: soñar, buscar e intentarlo… hasta conseguirlo

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Los 1482 metros del Gorbea, la cumbre más alta de Álava y Bizkaia, fueron testigos de un nuevo sueño cumplido: el segundo reto de Montes Solidarios. A lo largo de 24 horas su cima fue coronada por personas de todo tipo, corriendo, andando, en sillas, guiadas… para dejar a cuantos participamos la sensación de que muchas cosas que nos parecen imposibles realmente lo son… hasta que alguien sueña que se puede intentar e, incluso, lograr.
Recuerdo cuando a comienzos de 2014 Yosu Vázquez, el promotor de la iniciativa, nos presentó el proyecto. Quería, de una forma completamente altruista, que Montes Solidarios sirviera para que el mundo de la montaña se acercara a las personas con diversidad funcional, se “solidarizara” con ellas. Pretendía, además, recaudar fondos que pudieran servir para financiar proyectos de asociaciones que trabajaran en el ámbito de la discapacidad.
Ahora, casi dos años después, Montes Solidarios ha superado ampliamente esas expectativas. Si ya el primer reto fue impresionante, este segundo reto ha servido para que muchos amantes de la montaña hayan soñado con lo utópico hasta hacerlo realidad. Por eso, aunque en el aspecto económico los logros no hayan sido los esperados, lo que Montes Solidarios está consiguiendo es de tal valor que no se podría pagar con todo el dinero del mundo.
Seguro que cada una de las muchas personas que participamos en las 24 horas solidarias tenemos percepciones variadas y diferentes de lo vivido. Coincidiremos todos en que fue una experiencia donde los sentimientos y emociones estuvieron presentes a lo largo de todo el reto y hubo momentos muy especiales que se manifestaron a través de las miradas, las sonrisas, los abrazos y besos y, por supuesto, de las lágrimas.
Pero hay algo en Montes Solidarios que creo que es muy importante resaltar y que se ha repetido en los dos retos que ha planteado. Ese algo diría que es una “receta” que debería servir para algo más que aplicarla un fin de semana y que ayudaría a las personas con diversidad funcional, que diariamente se enfrentan a montañas de mayor o menor envergadura, a poder superar muchas de las barreras que se les pone para desarrollar una vida normalizada.
Son personas que decimos que tienen una discapacidad precisamente porque en aspectos de su vida diaria pueden tener dificultades para desenvolverse con normalidad mientras que en otros no tendrán ningún problema. Pero, por eso mismo, ¡no son discapacitadas!
Es más, la mayoría de las barreras con las que se encuentran no está en su discapacidad: está en la cabeza de cuantos les rodeamos. Muchas veces somos los demás su principal obstáculo paa conseguir las metas que podrían plantearse.
Montes Solidarios es una demostración de ello. Y nos está mostrando cual es el camino a seguir, cual la “receta” a aplicar.
El primer paso es soñar con una meta, imaginarse hacia donde se quiere ir, apuntando alto, hasta parecer una utopía. Montes Solidarios soñó con subir una pared de 300 metros con una persona con una discapacidad, o ascender al Gorbea con personas que por sus problemas de movilidad, de visión o de cualquier otra índole, no se podían imaginar el hacerlo. Hasta que Montes Solidarios lo soñó.
Segundo paso. Buscar los recursos, los apoyos con los que tratar de conseguir ese sueño. Teniendo en cuenta que los recursos materiales son necesarios pero haciendo hincapié en los más importantes: los recursos humanos, esos que verdaderamente mueven los sueños. Y Montes Solidarios buscó los apoyos.
Luego viene el tercer paso: hay que intentarlo. Aun sabiendo de la dificultad, por eso son retos o sueños, ponerse a andar (nunca mejor dicho) con la fe ciega en que se va a conseguir. Sabiendo de antemano que habrá obstáculos, momentos complicados… pero intentarlo. Montes Solidarios lo intentó.
Si después de todo ello, además se cumple el sueño, se alcanza el objetivo, entonces todo es redondo. Afortunadamente, Montes Solidarios lo consiguió.
Esa es la “receta” de Montes Solidarios, la que le ha dado el valor que tiene que la convierte en un tesoro de valor incalculable y que la ofrece a cuantos quieren participar: sueña, busca ayudas y apoyos, inténtalo y entonces… lo podrás conseguir!
Sólo una última reflexión. Para cuantos participamos no podemos quedarnos con lo sucedido en un fin de semana. Lo vivido nos debe de servir para extrapolarlo al día a día. Para que cuando veamos las dificultades a las que se enfrenta una persona no nos convirtamos en un lastre sino en los acompañantes que están dispuestos a ayudarle a conseguir sus sueños. Eso es lo que hicimos en el reto del fin de semana de Montes Solidarios. Hubo colaboradores de todo tipo: empujando las sillas, acompañando, animando… Nadie puso piedras en el camino para dificultar la marcha y Todos empujamos en pos de un sueño.
Hagamos lo mismo en nuestro día a día. Si lo conseguimos estaremos engrandeciendo mucho más, si cabe, Montes Solidarios y a quienes fabrican los sueños en los que luego nos invitan a participar… ¡Muchas gracias, soñadores! Eskerrik asko, Montes Solidarios!

Aunque es difícil trasladar las emosciones y sentimientos vividos, el siguiente video es un reflejo de una jornada de sueños que terminaron haciéndose realidad. Difrutad del mismo porque merece la pena.
https://www.youtube.com/watch?v=SpF5xGy8NXo

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