Una contraportada fliplante* (de rugby e inclusión)

paisbueno1¡Flipante! (*ver nota a pie de la entrada). Ese es el término con el que Alberto, el 8 del equipo inclusivo del Escor Gaztedi Rugby Taldea, califica a la posibilidad que ha tenido de poder jugar al rugby. Lo ha dicho, ni más ni menos, que en la contraportada de la edición escrita de EL PAIS, en un artículo titulado “Rugby, placaje a la exclusión”, firmado por Pedro Gorospe.
Y eso también es flipante: que el RUGBY, un deporte “minoritario” por estos lares, sea una noticia de este calado y que lo haga porque es un excelente escenario que propicia la INCLUSION.
Igual de flipante que para nosotros es que el protagonismo recaiga en el Escor Gaztedi Rugby Taldea y, por lo que nos toca, en Down Araba – Isabel Orbe.
Porque, todo hay que decirlo, no todo ha sido un camino de rosas para llegar a este momento. Hay un episodio archiconocido, la historia de David y Goliat, que sirve para mostrar esta trayectoria. Ese pasaje bíblico en el que el pequeño vence al grande y que refleja el deseo que todos tenemos de tomar nuestras propias decisiones sin depender de lo que otros digan.
La flipante historia del rugby inclusivo tiene mucho de eso. Porque hay un “gigante”, un Goliat, con un fuerte arraigo social que, a priori, haría imposible el empeño. Son los enormes prejuicios y las etiquetas (la mayoría negativas) que “estigmatizan” tanto al rugby como al síndrome de Down (o, de forma más general, a las personas con diversidad funcional). Ese Goliat, aparentemente tan fuerte, podría incluso hacer pensar en que ambos ámbitos eran esquivos entre sí, imposibles de mezclar.
Pero entonces pasa algo flipante. Surge un David para romper con esos mitos y falso prejuicios y desmoronar a Goliat, demostrando que el rugby posee unos valores y un espíritu que lo hace para todos. Y que las personas, con diversidad funcional o sin ella, pueden disfrutar del mismo conjuntamente, aportando desde la diferencia y peleando, noblemente, por un mismo objetivo.
A partir de ahí, es flipante que David Izquierdo, entrenador del equipo, diga que “el rugby les dice que son necesarios e iguales”. O que Moisés San Mateos, presidente del Gaztedi Rugbi Taldea, sienta que “ahora lo vivimos todos con los sentimientos a flor de piel.” O que Ana, otra de las jugadoras del equipo manifieste que “no cambio esto por nada.”
Y lo que todavía lo hace más flipante es que la importancia de esta noticia no es sólo el reconocimiento a lo que tan bien se está haciendo (por el rugby y por la inclusión) sino que, gracias a su repercusión mediática, llegue a otros sitios y comiencen a fliparlo. Y si no que pregunten en Cullera o en Ejea de los Caballeros, por citar a los dos equipos con los que hemos compartido el primer campeonato de rugby inclusivo, y en otros lugares en los que está habiendo un gran interés por la experiencia.
Y si hay algo que termina de hacer que se flipe (en colores, en nuestro caso con el rojo y negro del Gaztedi) con todo esto es que no hemos hecho más que empezar, que la ilusión es desbordante y que se está progresando hacia una meta mucho más trascendente: porque si el rugby está demostrando que la inclusión es posible, hay que plantearse porqué no lo puede a ser en cualquier otro ámbito (educativo, laboral, en el ocio o en la vida independiente). Ahí radica la victoria de David sobre Goliat.
Por todo ello, querido Alberto, la has clavado cuando has calificado de flipante la experiencia. Y ojalá sean esas palabras tuyas las que sirvan para que la batalla de David contra Goliat se decante del lado de quien sólo pretende poder vivir en un mundo (el rugby no deja de ser uno de ellos) en el que lo diferente y lo raro no sólo sea respetado por lo que es sino que sea entendido como algo que nos enriquece a todas las personas… Flipante, ¿no?

Nota a pie de la entrada

RAEfliparAunque la RAE no recoge el término flipante, si define el verbo flipar. Y podemos deducir que algo es flipante porque entusiasma, agrada o gusta.
Y en este caso, como si de una droga se tratara, te engancha y te pide cada vez más. Es más, te traslada a una realidad que, desgraciadamente, todavía es excepcional pero a la que el rugby está demostrando que podemos, y debemos, aspirar: a una sociedad inclusiva e igualitaria.
¿Puede ser más acertada la expresión?

.

Paisdefin1

Contraportada de la edición escrita de EL PAIS del 23 de junio de 2015

¡Nos interesa tu opinión!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s