“No me gusta…”

sinomeconocesVamos llegando al final de octubre y, con ello, el de un mes especialmente dedicado a concienciar sobre el síndrome de Down. De maneras tan diversas como la campaña 31 for 21, que nos está llevando a publicar un entrada cada día del mes, o #hablemosdesindromedeDown, que ha generado una galería fotográfica muy amplia y diversa.
Nosotros también nos hemos concienciado un poco más. Hemos tenido la oportunidad de leer lo que otros blogs han publicado y nos ha servido para ampliar nuestras miras. Han sido muchas las entradas y noticias que hemos leído. Algunas con la suficiente fuerza e interés como para pararnos un poco más en ellas.
Precisamente en esta entrada vamos a referirnos a una de ellas. Se publicó este mes en “Si no me conoces… ¿por qué me sonríes? Una mira a la discapacidad”, un blog escrito por Araceli Arellano y que os animamos vivamente a visitar. Ella dice aunque “llegará el día en que tener una discapacidad intelectual no sea especial. Hasta entonces, sólo queda trabajar para cambiar aquello que no nos gusta. De momento, esa es mi misión…”.
Esta es una visión que compartimos plenamente y precisamente su blog es uno de esos sitios en los que hay mucho que leer, aprender… y compartir.
Y eso le hemos pedido a Araceli, compartir una de las entradas que ha publicado en octubre con el título , porque sí nos ha gustado. Precisamente porque, a través de ideas muy claras y precisas, recoge una parte de ese sueño de Araceli y de otra tanta gente de que, algún día, la diversidad se entendida como lo que es, algo natural y nada especial.  Y, con su permiso (gracias por ello, Araceli), aquí la reproducimos.

No me gusta…

Escrito Por Araceli Arellano en su blog  “Si no me conoces… ¿por qué me sonríes? Una mira a la discapacidad”

  • … que pensemos que las personas con discapacidad, por tener una discapacidad, son menos felices
  • … que solo queramos a las personas con discapacidad si se convierten en superhéroes, superheroínas y alcanzan logros extraordinarios; y las despreciemos o ignoremos cuando solo son uno más…
  • … que siempre nos presenten a un chico con síndrome de Down, que habla 3 idiomas, o que ha estudiado una carrera, o que toca el violín como ejemplos significativos de vida de las personas con discapacidad
  • … que todavía tengamos miedo de hablar, mirar, convivir, tratar, preguntar, trabajar,  con personas con discapacidad
  • … que sigamos reservando sitios especiales, para personas especiales, con trabajos especiales, y vidas especiales
  • … que casi siempre que decimos que Es por su bien, en realidad lo es por el nuestro propio
  • … que, aunque sea de manera muy sutil, todavía ciertos profesionales generen en las familias sentimientos de culpabilidad ante la discapacidad de un niño (Algo habrán hecho mal…)
  • …  que queramos para las personas con discapacidad cosas que no queremos para nosotros: que sean dóciles, que obedezcan durante toda su vida, que se conformen con lo que tienen…
  • … que pensemos que las personas con discapacidad son, en realidad, extraños en nuestro mundo
  • … que pasemos mucho más tiempo diagnosticando, asignando etiquetas, niveles, grados, etc. que preocupándonos por proporcionar apoyos
  • … que por causa de una discapacidad, consideremos a alguien menos persona, menos humano, menos digno
  • … que todavía no hayamos dejado de hablar de discapacidad para hablar de apoyos
  • … que porque una persona tenga una discapacidad, demos por hecho que no tiene nada que decir
  • … que se trate a los adultos con discapacidad como si fueran niños
  • … que sea más importante una etiqueta (“discapacitado”, “down”, “asperger”) que la propia persona
  • … que nos olvidemos de que detrás de una discapacidad, y de una rehabilitación, tratamiento, terapia, hay una VIDA
  • … que aún haya quien venda remedios, casi milagrosos, para curar la discapacidad, para “arreglar”, sanar, poner en orden, perfeccionar, a la persona “defectuosa”…
  • … que todavía nos guiemos por la compasión y no por los derechos
  • … que creamos que las personas con discapacidad son predecibles, esteroetipadas, todas iguales
  • … que pensemos que conocer la discapacidad, nos basta para conocer a la persona (Es que tiene síndrome de Down… Ahhh, ahora me lo explico todo)
  • … que cuando digo que una persona con discapacidad me cae mal, me miren como si fuera una mala persona (Sí, una persona con discapacidad nos puede caer mal, igual que nos puede caer mal una persona rubia, alta, morena, joven…)
  • … que siempre haya quien diga que esto son teorías y que la realidad es otra
  • … que cuando las personas con discapacidad, y sus familias, reclaman algo muchos piensen: Qué pesados, con todo lo que hemos avanzado y aún se quejan…
  • … que todavía no estemos convencidos de que, con discapacidad o sin discapacidad, todos somos iguales y diferentes…
  • … que digamos que la diversidad es riqueza pero que, en el fondo, no nos lo creamos…

… No me gusta

 

2 pensamientos en ““No me gusta…”

    • Araceli, para nosotros si que es un honor! Más que nada porque es de esas entradas que cuando las lees te queda la impresión de que hubiéramos escrito lo mismo. De un forma sencilla reflejas ideas muy interesantes que compartimos completamente.¡Gracias a tí, Araceli!

      Me gusta

¡Nos interesa tu opinión!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s