¿Por qué las personas con síndrome de Down están siempre felices?

tristeLeyendo el “chivatillo” que tengo sobre noticias relacionadas con el síndrome de Down, me encontré con una entrada que se titulaba ¿Por qué las personas con síndrome de Down están siempre felices?
No sé si entré en ella esperando encontrar la típica reflexión basada en estereotipos (que los ensalzan haciendo de ellos seres celestiales y tan “especiales” que llegan a deshumanizarlos) o si esperaba hallar, por fin, la poción mágica de la eterna felicidad.
Pero me encontré con una reflexión que me sorprendió muy gratamente. Lo primero por la respuesta a esa pregunta:

¡No siempre siempre están felices!


Y de esa manera descubrí la experiencia personal de Ellen Stumbo, la madre de una niña con síndrome de Down, que contempla la felicidad, ese aspecto tan humano de cualquier persona (con o sin síndrome de Down) como un estado no permanente. Y que llega a la conclusión de que no siempre están siempre felices… pero que, como cualquier persona, son sí son felices. Conclusión que comparto plenamente.
Este es el artículo completo que Ellen Stumbo escribió en su blog.

¿Por qué las personas con síndrome de Down
están siempre felices?

Por Ellen Stumbo
Entrada original (en inglés): Why Are People With Down Syndrome Always Happy?

La respuesta es simple: No siempre están felices!

¡Creeme!
Mi hija no siempre es feliz. Experimenta una amplia gama de emociones: se enoja, se frustra, se enfada, está feliz, se pone contenta y todo lo demás. También es terca.
A veces, cuando se enfada y corre a su habitación y se tira en la cama o en el suelo, bromeo con mi marido sobre la posibilidad de grabar un vídeo y titularlo “Las personas con síndrome de Down son siempre felices “. Claro que cuando ella sea mayor pueda herir sus sentimientos saber que hay un video suyo en plena rabieta… y no será feliz con eso!
En realidad, no conozco ningún ser humano que vaya por la vida siendo siempre feliz. De acuerdo que algunas personas tienen una visión más positiva de la vida Tal vez algunas personas con síndrome de Down entren en esa categoría: son amables, ofrecen una sonrisa, están contentos rodeados de gente pasando un buen rato y disfrutan de la vida. Pero no nos engañemos, incluso la persona más feliz experimenta tristeza, fracaso, frustración o enfado.
Y todavía no conozco a nadie con síndrome de Down que siempre esté feliz (¡eso que conozco a un montón de gente con síndrome de Down!)
Cuando nació mi hija, algunas personas me consolaron diciendo que “por lo menos ella siempre será feliz”. Como si fuera lo único positivo acerca de su condición. Obviamente, estos no fueron los comentarios que me hicieron las personas que realmente conocían a gente con síndrome de Down y, desde luego, no los de las familias de una persona con síndrome de Down.
Desde nuestra experiencia los buenos momentos son muy buenos (no sólo de felicidad sino de júbilo) y los malos son bajos (no sólo de tristeza, sino de algo parecido a la desolación).
Pero si me preguntaras si mi hija es feliz, te contestaría que, “bueno, sí, es una chica muy feliz.” Pero la cuestión es que te diría lo mismo de mi hija mayor , de mi marido, de mi sobrino o de mi mejor amiga.
La felicidad es sólo uno de muchos sentimientos que experimentamos en la vida.
Las personas con síndrome de Down experimentan cada emoción igual que tú y yo. Todos ellos. Gracias a Dios por eso!

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