Un tsunami en las redes sociales

GammyGammy es un bebé con síndrome de Down de siete meses de edad. A pesar de su corta edad, su historia está dando la vuelta al mundo en estos últimos días y ha desatado todo tipo de reacciones en los medios y en las redes sociales y generado una fuerte polémica sobre, entre otras cuestiones, la maternidad de alquiler.
Nació en Tailandia. Su madre, Pattaramon Chanbua, de 21 años, vive una difícil situación económica. Esto le llevó prestarse como “madre de alquiler”: fue contactada a través de una agencia en su país y aceptó tener un bebé a cambio de unos 15 mil $.
Quedó embarazada mediante técnicas de inseminación artificial. Pero al tercer mes supo que tenía gemelos. ¿Buenas noticias? Tal vez para su maltrecha economía: la agencia le prometió 1500 $ más por el segundo bebé.
Sin embargo, a los cinco meses de embarazo supo que uno de los bebés tenía síndrome de Down. Al séptimo mes le propusieron que lo abortara y siguiera adelante con el embarazo de su hermana, una niña que no tenía síndrome de Down. Ella se negó porque según sus creencias religiosas, es budista, considera que el aborto es un “pecado”. Decidió llevar adelante el embarazo.
En diciembre, cuando nacieron Gammy y su hermana, la pareja australiana que alquiló su útero sólo se quiso llevar al bebé que no tenía ningún problema.
Pero Pattaramon, que ya tiene otros dos hijos, decidió cuidar de Gammy, para lo que tuvo que renunciar a su empleo ya que tiene un problema cardíaco congénito y también complicaciones respiratorias que requieren de una atención especial. “Yo nunca pensé en abortar. Jamás pensé en abandonarlo, lo quiero como a mi propio bebé. ¡Es mi bebé!”, insiste la joven madre.
Y en mitad de la polémica y el problema ético que ha surgido, la historia de Gammy también ha tenido un hueco para la solidaridad y en poco tiempo se han recaudado más de 200 mil $ para ayudarle en el costoso tratamiento médico para hacer frente a sus problemas de salud en un hospital privado.
Esta ayuda ha sido posible gracias a Hands Across the Water (el nombre se debe a que en su origen comenzó a funcionar cuando se produjo el devastador tsunami de 2004), una organización australiana que desde hace diez años trabaja para ayudar a los niños en Tailandia.
Cuando conocieron la situación de esta familia pusieron en marcha la campaña Hope for Gammy. La primera semana recibieron unos 6.000 dólares. Pero cuando los medios de comunicación se hicieron eco de la difícil situación recaudaron más de 60.000 dólares en un solo día. Ahora mismo, las donaciones se acercan a los 250 mil dólares.
No sólo eso, entre los donantes se han recogido una gran cantidad de comentarios muy críticos con éste tipo de prácticas y los padres que actuaron de esta forma.
En cualquier caso, y ahora mismo es lo más importante, parece que Gammy evoluciona favorablemente con el tratamiento que está recibiendo para hacer frente a la infección pulmonar que lo vio obligó a ingresar en el hospital: “”Estoy contenta de que en esta lamentable situación haya una bendición: estamos juntos”, ha dicho Pattaramon. Lo quiero muchísimo, no lo abandonaré jamás.”

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