Descubren incidencia del ácido oleico en el síndrome de Down

astrocitoUn equipo de investigación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) de la Universidad de Salamanca ha descubierto un nuevo efecto de la trisomía 21, característica del síndrome de Down: la sobreexpresión de determinados genes impide que el ácido oleico participe en el crecimiento y la diferenciación de las neuronas.
Esto podría explicar los problemas de discapacidad cognitiva que se le asocian y que impide que el cerebro madure correctamente. Esta es la conclusión de una investigación iniciada a finales de 2010  por  un equipo liderado por Ana Velasco. Financiado por la Fundación Ramón Areces, acaban de presentar sus conclusiones  y  han publicado un artículo con las mismas en la revista científica “Experimental Neurology”.
En anteriores investigaciones, científicos de este mismo laboratorio del INCYL, como José María Medina, habían comprobado que el ácido oleico, en condiciones normales, favorece el crecimiento de las neuronas. En concreto, descubrieron que los astrocitos (otro tipo de células del sistema nervioso) sintetizan el ácido oleico que luego las neuronas utilizan para alcanzar sus características específicas.
Basándose en este trabajo, hace tres años comenzaron a investigar sobre los efectos del ácido oleico en las personas con síndrome de Down. Y sus conclusiones son claras. “Por lo que hemos descubierto, la sobreexpresión de determinados genes en el síndrome de Down explica que el ácido oleico no funcione, mientras que sí lo hace en las células normales que sirven de control”, ha explicado Maruan Hijazi, uno de los investigadores del equipo.
Una vez más, las investigaciones se han centrado en la proteína DYRK1A (son varias las entradas de DOWNberri en las que hemos dado cuenta de investigaciones sobre la misma) que es producida por el gen del mismo nombre situado en el cromosoma 21. Según las conclusiones de este trabajo, es su sobreexpresión, como consecuencia de la trisomía, la que afecta al funcionamiento del ácido oleico, incidiendo en la diferenciación neuronal.
Aunque estas investigaciones se centran en el desarrollo en la fase prenatal y es difícil que tengan aplicaciones terapéuticas en etapas posteriores, sí ha servido de referencia para otros equipos de investigación. Por ejemplo, para el estudio realizado en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona por el equipo de Mara Dierssen, del que ya os informábamos hace un par de años (Comienza investigación sobre la mejora en la memoria y aprendizaje de las personas con síndrome de Down), que ha determinado que el té verde inhibe al sobreexpresión de DYRK1A. De hecho, lo resultados han sido tan positivos a nivel cognitivo que  el siguiente paso será ampliar el ensayo a un centenar de personas.

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