Cuando ser distinto es normal

inclusionchiviHabía que hacer algo distinto: las encargadas de ropa infantil Timoteo, acababan de inaugurar su negocio en Chivilcoy (Argentina) y buscaban la forma de promocionarlo de una forma que resultara novedosa. Así que decidieron ofrecer a sus clientes la posibilidad de hacer posar a sus hijos como modelos de la ropa que vendían.
Pero, aparte de esta forma novedosa, sin pretenderlo, hubo otro aspecto que ha sido determinante para el éxito que han tenido: en la campaña no ha habido ninguna discriminación a la hora de elegir los modelos.
Una de las pequeñas que participó fue Milagros, una niña con síndrome de Down cuya madre, Marcela, colgó las fotos en Facebook: “No se imaginan lo importante, lo sano, lo imprescindible que es que nuestros hijos con capacidades diferentes sean incluidos en el universo convencional. Desinvisibilizarlos es tarea y obligación de todos, ser distintos es normal entonces… por qué taparlos, esconderlos, obviarlos, ignorarlos?”, escribió en su cuenta cuando puso las fotos de Milagros.
En la campaña también participó Indiana. En su caso, su madre recuerda que cuando les propusieron participar a sus dos hijas le gustó la idea. “¿Pero sabés que mi bebé tiene síndrome de Down?”, preguntó,  a las propietarias. “Me dijeron con naturalidad que sí”. Por eso, teniendo en cuenta que la discriminación es a veces una dura barrera, le ha resultado muy gratificante “ver a mi hija posar con los demás chicos en la vidriera del negocio”.
Además de Milagros e Indiana, también han participado en la campaña otros dos jóvenes con síndrome de Down de distintas edades, Nicolás y Clara, en lo que ha supuesto un gran éxito y que ha conseguido una gran repercusión mediática.
“La idea era hacer algo para vender más en el negocio y nunca pensamos que se iba a generar esto. No encontramos las palabras para agradecer y expresar lo que se siente, porque, creo que desde este humilde lugar hicimos algo para la inclusión. Esperemos que ahora todo el mundo lo vea de una manera natural, que no haya más discriminación porque somos todos iguales y ellos nos pueden dar mucho más a nosotros que un adulto”, explica Lourdes Zaccardi, una de las propietarias de la tienda.
Y es que, efectivamente, una vez más se demuestra que la inclusión es, en buena medida, una cuestión de actitud. El secreto de la integración de personas como Milagros, Nicolás, Clara o Indiana es sencillo. Solo hace falta tomarse un poco de tiempo. “A los chicos con síndrome de Down hay que exigirlos lo mismo que a los otros, pero con más paciencia. Y así lo pueden lograr todo”, aseguró Adrían, padre de Milagros.

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