El sueño de la tortuga azul

La tipografía es la letra Anna Beta, creada por Anna Vives, una joven con síndrome de Down. Puedes descargarla de su web “Sumant capacitats”

Prólogo de “El sueño de la tortuga azul” cuento de Coral Gil con ilustraciones de Anna Yuste

Hay situaciones en la vida que se viven con tal intensidad que luego nos cuesta verbalizarlas o escribirlas. Y, sin embargo, el hacerlo nos ayudaría a nosotros u otras personas que estén viviendo momentos similares.
Un caso puede ser el nacimiento de un hijo “diferente”. Es una montaña rusa que comienza con una caída en picado en la lo inesperado te noquea, para pasar a una subida como consecuencia de una realidad muy diferente a la que imaginabas en esos momentos de aturdimiento.
Es tan difícil de contar que cuando, de repente, de forma más o menos casual, encuentras que algo o alguien es capaz de contarlo, casi corres para gritar: ¡esto es lo que quería decir!
Un ejemplo, todo un clásico en el mundo de la discapacidad, es el relato  de Emily Perl Kinsgley, escritora del programa de TV “Barrio Sésamo” y madre de una persona con síndrome de Down y su excelente La belleza de Holanda
Algo similar me sucedió con un cuento titulado “El sueño de la tortuga azul”. El relato, de Coral Gil y las ilustraciones de Anna Yuste, cuenta la historia de Ana, una niña que descubre que el mundo al que está por llegar parece estar perdiendo una parte de las “pequeñas grandes” cosas que nos hacen disfrutar de la vida… ¿Perdido? ¡No! Una lenta y sosegada tortuga le ayudará a comprender que siempre están, sólo que hay que saber buscarlas. Y Ana descubre que tiene una misión cuando nazca, una misión para la que su carga genética extra la trae más preparada…
Para quienes hemos pasado por algo similar, al menos para mí, la lectura del cuento me trae muchos recuerdos. Llega al corazón. Identificas personajes y situaciones que casi has vivido.
Para quienes no conozcáis la experiencia, creo que su lectura puede servir para entender un poco mejor cómo es posible que las familias de las personas con síndrome de Down, una vez superado el primer momento,  disfruten con ellas, ni más, ni menos que con otros hijos, aunque a veces un poco diferente.
Cuando cayó en mis manos, lo leí muy rápido. Pero para la segunda (y la tercera y la cuarta y….) apliqué la táctica de la tortuga azul y de su encarnación humana (Ana) y cada vez descubro algo nuevo: pepitas de sandía que no veía, olores nuevos, colores diferentes… detalles pequeños que permiten que, con cada lectura, disfrutes más del cuento y de Ana.
Hay que decir que el cuento tiene un par de secretos. El primero, su autora, Coral, lo escribió cuando supo que su futura sobrina, Ana, tenía síndrome de Down. El segundo, escribe fenomenal, por lo que el producto es buenísimo.
Os animo a leer el cuento. Una, dos, tres veces…..Cada vez más lento, más pausado… más Down!

Si lo queréis ver y comprar (una inversión de lo más rentable) podéis dirigiros a lulu.com. También podéis adquirirlo a un precio simbólico en formato eBook
PD: Coral, gracias por el visto bueno para publicar la entrada, gracias por el cuento (gracias por y para Ana). En pago a tanta gratitud hemos tenido la osadía de compararte con E.P. Kinsley y eso, para los que mamamos la leche materna viendo “Barrio sésamo” es un piropazo. Ah! Sigue escribiendo, por favor!

4 pensamientos en “El sueño de la tortuga azul

  1. ¡Wow! Muchas gracias. No sé que decir. Gracias por leerlo… ¡y por releerlo!, gracias por compartirlo y por compartir tus sensaciones. Cada vez que alguien me dice aquello de “¡Eso es lo que quería decir!” me da un vuelco el corazón y me hace creer en que realmente hay una energía especial en ellos que hace que las personas que se acercan, tras entender el mensaje, queden automáticamente enganchadas y conectadas como por un vínculo…mágico o algo así. Y esto lo dice la persona más escéptica del mundo.
    Qué chulo el prólogo con la tipografía de Anna, me encanta. Y por último…menudo piropo lo de Emily Perl Kingsley, me siento abrumada. Mil gracias.

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    • No hace falta que digas nada, Coral. Ya lo haces a través del cuento y a través de Ana. Para mi es más que de sobra. ¡Ojalá la entrada sirva para que más gente lo lea y pueda disfrutar de esa magia de la que hablas!

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  2. ¡Cómo me hubiera gustado haberlo tenido a mi lado cuando nación mi hija! Me hubiera servido de atajo para llegar a donde estoy ahora: desaprendiendo, despacito, pero desaprendiendo.
    Por cierto, espero que Ana vaya cumpliendo con su misión. No sé porque me da que aunque a veces cueste, su casa esta llena de olores, colores, sabores… Por lo menos lo está consiguiendo en las casas de quienes disfrutamos de su sueño y su tortuga azul, que al final es de todos/as..
    Gracias a todas las personas que, cada una a su manera, socializan sus experiencias para ir juntos hacia adelante.

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  3. Pingback: El sueño de la tortuga azul | Cine, lite...

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