Jóvenes con síndrome de Down ganan certamen literario

Dos jóvenes gaditanos, Rafael Rodríguez Angulo e Isabel Ortiz Rúa, ambos de 28 años, han ganado el premio internacional del Certamen Literario Rosetta, que organiza la Fundación Orange. Ambos tienen síndrome de Down y han ganado en la modalidad de “Literatura grupal” o relato escrito en grupo con el cuento titulado “Diez puntos al salmorejo”.
El Certamen Literario Rosetta está creado con la intención de mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual por medio del desarrollo de su creatividad personal. En esta última edición se han presentado unos trescientos trabajos en las distintas modalidades de poesía, narración y otros formatos, en todas ellas con la opción de presentar trabajos individuales o grupales. Han participado personas de España y Latinoamérica. El premio está dotado con 600 euros y han participado jóvenes con discapacidad intelectual o autismo.
Rafael e Isabel están empleados en el Centro Ocupacional La Jara de Afanas, en Sanlúcar de Barrameda, especializado en jóvenes con discapacidades intelectuales y al que asisten en la actualidad unos 73 usuarios.
El sistema de trabajo desarrollado por los dos galardonados fue similar al de una lluvia de ideas para, después de varias sesiones, encauzar toda esa imaginación hasta la redacción del cuento, que se titula “Diez puntos al salmorejo”, ya que está inspirado en la receta de esta sopa fría típica de Andalucía.
El cuento transcurre de manera dialogada entre un narrador y otros personajes, cada uno de los cuales se corresponde con un ingrediente del salmorejo, de ahí sus nombres: Tomatina, Ajomajo, Panete, Olivina y Saluquita.
Tanto Isabel como Rafael estudiaron enseñanza primaria, a ambos les gusta la lectura y en el centro Afanas de Sanlúcar de Barrameda han efectuado labores de jardinería y también de empaquetado de productos comerciales.
A continuación podéis leer el cuento con el que han ganado. Está sacado del libro “Cuarto Certamen Literario Rosetta para personas con discapacidad intelectual o trastornos del espectro del autismo” que lo podéis leer completo, con todas las obras premiadas, en: http://www.proyectosfundacionorange.es/Proyectos/rosetta_libro_11.pdf

Diez puntos al salmorejo

Narrador:
Un día hicieron un concurso en la tele para presentar un plato típico de mi ciudad y nosotros sin pensarlo, dijimos juntos:
– ¡El salmorejo! Es muy fresquito y se come en verano.
Le gusta mucho a todo el mundo y la verdad es que está muy rico. Para presentar nuestro plato hemos llamado a varios personajes para enterarnos bien.
Os presentamos a:
¡Tomatina! ¡Bien!
¡Ajomajo! ¡Bien!
¡Panete! ¡Bien!
¡Olivina! ¡Bien!
¡Saluquita! ¡Bien!
¡Tomatina, Ajomajo, Panete, Olivina y Saluquita!
¡Hola a todos! ¡Un fuerte aplauso y muy buenas tardes!
Tomatina:
– ¡Hola! Soy Tomatina, soy muy vergonzosa, porque muchas veces cuando veo un chico guapo me pongo tan colorada como me veis. Tengo un buen corazón y soy guapa y presumida.
Mi familia es muy grande y muchos de mis hermanos y primos son del extranjero.
Cuando me meto en la fiesta del salmorejo tengo que llamar a muchos más tomates, para que la fiesta sea muy buena.
Cuando nos metemos en el salmorejo tengo que pelarme muy bien y darme un buen lavado.
Ajomajo:
– ¡Hola! Me llamo Ajomajo y soy muy majo.
A veces soy un poco picante y huelo un poco raro, pero cuando me meto en el salmorejo me lavo muy bien y allá que voy a gustar a todos.
A veces me llaman cabeza, otras veces me llaman diente, lo que es verdad es que yo no puedo faltar en la fiesta del salmorejo.
Panete:
– ¡Hoy soy Panete! ¡Y siempre llevo fuera el culete!
Cuando voy al salmorejo parece que me quitan el pellejo porque me cortan en panecitos. Es como si de mí salieran hijitos pequeñitos. Es como si se le fuera a dar el pan a los pollitos.
Cuando tengo la cara dura me prefieren mejor para el salmorejo.
Olivina: 
– Mi nombre es Olivina porque soy una divina.
Me llaman para muchas fiestas, me llaman para la ensalada, me llaman para las tostadas, me llama la carne y también la pescada.
Todos quieren conmigo porque soy rica, rica.
Mi abuelo es el olivo, mi padre la aceituna y yo estoy segura que como yo no hay ninguna.
Saluquita:
– Tengo mucho salero y os saludo al mundo entero.
Me gusta la playa y allí estoy todo el año. Después de la playa me mudo a vivir a la salina. Viajo mucho a todos los países y lugares. También vivo en todos los supermercados, pero antes muy buenos trabajadores me preparan con buenas y limpias manos para que la gente me quiera comprar.
Todos los médicos no me quieren ni ver porque dicen que yo no siento muy bien. Pero a mí no me gustan los amigos que son muy sosos.
Narrador:
– Todos se metieron en la fiesta del salmorejo. Cuando se mezclaron y batieron todos juntos, salió un plato delicioso. Todo el mundo se quedó asombrado de lo bueno que salió el plato.
Pero en ese momento llegaron corriendo dos amigos más. ¡Oh! ¿Pero quiénes vienen ahí?
Jamoncín:
– ¡Oye! ¡Qué falto yo! Estoy un poco pringoso , pero tengo un ritmo muy sabrosón y además os aseguro que a todos les gustó un montón.
Huevo duro:
– ¡Sí! ¡Y yo! Que ayer me quedé frito, pero hoy estoy despierto y os aseguro que duro, duro.
Narrador:
– Ahora sí, la fiesta fue un éxito.
Todos los invitados estaban muy contentos y el jurado que tuvo que premiar al mejor plato lo hizo estupendamente.
El primer premio y con 10 puntos fue para el plato del salmorejo. Todos estaban muy contentos y la fiesta terminó invitando a todo el público a un buen plato de salmorejo.
¡Estaba para chuparse los dedos!

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