¿Le dejarán jugar?

Estos días circula por la red la historia de Brett Bowden, un joven con síndrome de Down que tiene 19 años y que juega en el equipo de fútbol americano de su instituto, el Hobbton High School, en Carolina del Norte, pero al que ahora se le impide continuar en el equipo.
Brett es un apasionado de este juego. Pero no tanto por jugar: goza del calentamiento con el equipo, de los entrenamientos, poniéndose la camiseta con el número 11 y las almohadillas de protección. Es el ídolo de la grada: sale al campo unos minutos en algunos partidos, con una ilusión descomunal, y sus compañeros lo arropan y miman. Es feliz en el equipo y eso le ayuda y le motiva en sus estudios.
Según la normativa educativa del Estado de Carolina del Norte, un chico como él, denominado como “con necesidades especiales”, puede permanecer en el instituto hasta los 22 años. El problema viene cuando eso choca con otra norma: la de la Comisión Atlética del Estado, que dice que sólo se puede jugar al fútbol americano en la liga de institutos hasta los 18 años.
La norma está concebida para que chavales superiores físicamente no puedan aprovecharse si permanecen más años en el instituto pero los defensores de Brett entienden que no es éste el caso.
El hecho no ha pasado desapercibido en la red y se ha creado una corriente a través de internet. Por ejemplo, se ha creado una  página de Facebook ‘Let Brett Bowden Play’ (‘Dejad que juegue Brett Bowden’) que comienza a acumular mensajes de apoyo de los sitios más insospechados. Ya no sólo llegan desde todos los rincones de los Estados Unidos: también desde  México o Japón muestran su apoyo. Ya son 65.000 personas las que se han afiliado al sitio.
Otro ejemplo es el de Change.org,  un blog y lugar de acogida libre y pública de peticiones por internet de carácter cívico, reformista, social y, en general reivindicativo del cumplimiento de los derechos humanos. En este blog casi 8.000 personas han firmado a favor de que le dejen jugar.
Los defensores de que Brett pueda seguir jugando argumentan que para él lo importante es que su pertenencia al equipo y que ello forma parte de su actividad diaria, le ayuda a sentirse parte del grupo y, por supuesto, le ayuda a afrontar con más ilusión su estancia en el instituto.
De momento la decisión de la Comisión Atlética parece irrevocable: Brett Bowden podrá entrenar, pero nunca jugar partidos de la liga. Los tres años que posiblemente le queden en su instituto serán mucho menos ilusionantes para él. Sin embargo, parece que la Red no se rinde. Habrá que ver si consigue que dejen jugar a Brett.

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