Marcel, mi hijo extraordinario

Portada del libro “Marcel, mi hijo extraordinario”

En 1994, Anna tuvo un hijo extraordinario. Se llamaba Marcel y nació con un cromosoma de más y una sonrisa cautivadora.
Los padres de Marcel bailan en la cuerda floja, de casa al hospital y del hospital a casa, debido a numerosas complicaciones ligadas a su doble problemática: Síndrome de Down y Síndrome de West, una epilepsia infantil muy grave y poco frecuente. Al final, la situación se complicará con la aparición de la leucemia.
Momentos de tristeza, rabia e incomprensión, pero también de alegría, esperanza y un cierto sentido del humor. Pero sobre todo, la idea de que, pese a lo injusta que pueda parecer la vida, ésta quizás esconda algún propósito que no acabamos de entender.
Una historia emotiva y sincera en la que la autora nos desvela la montaña rusa emocional en la que permanentemente viven estos padres y madres extraordinarios. Como le confiesa Anna a Marcel, qué difícil es la vida “ni contigo ni sin ti”.

Esta es la sinopsis del libro “Marcel, mi hijo extraordinario” en el que Anna Vilanova describe la vida junto a su hijo Marcel.
El libro se ha publicado en febrero de éste año. Estos días ha aparecido en prensa una entrevista en la que Anna da un repaso un repaso a los catorce años que compartió con Marcel.
Desde el duro momento del nacimiento, porque “no estaba preparada para un síndrome de Down”, pasando por todo lo que lo que vendría después y que constituye el hilo conductor del libro.
Pero, en mitad de todo ello, Anna confiesa que “esta no es solo una historia triste. Porque Marcel me enseñó mucho. A través de él aprendí a ser más generosa y a mirar con los ojos del corazón. Me he convertido en hada madrina de todos esos seres que antes me daban tanto miedo.
Precisamente porque necesita hacer cosas que hagan vivir a Marcel, “he escrito un libro, “Marcel, mi hijo extraordinario” (Ed. Comanegra). También colaboro en una asociación internacional francesa para la ayuda a la integración de los recién llegados al valle del Grésivaudan, donde vivo, y hago horas como auxiliar para alumnos con problemas.”
Así pues, un libro en la que Anna y su experiencia de vida junto a su hijo Marcel nos acerca a lo importante que es la vida, incluso en los momentos más duros y difíciles, y nos descubre los valores que  las personas con síndrome de Down nos transmiten y que hacen que merezca la pena convivir, disfrutar y aprender de ellos.
Porque, como dice Anna: 

“qué difícil es la vida ni contigo ni sin ti”

En el siguiente enlace se puede leer la entrevista completa que publica el Periódico de Cataluña en su edicción del 12 de mayo de 2011:
Ana Vilanova: «Mi hijo me enseñó a ver con los ojos del corazón»

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