Judith Scott: la vida en dos colores

La intensa vida de Judith Scott se puede resumir en dos colores: el negro y el blanco.
El primero, el negro, corresponde a los 36 años que vivió en el más absoluto aislamiento.
El blanco queda reflejado en el reconocimiento, a su muerte en marzo de 2005, como una de las principales representante del arte Outsider o Arte marginal, un arte creado fuera de los límites de la cultura oficial, realizado por artistas autodidactas y que desarrollan su labor creativa sin contacto alguno con las instituciones artísticas establecidas y haciendo uso frecuentemente de materiales y técnicas inéditos, sin ninguna pretensión de obtener reconocimiento alguno ni ganar dinero ni complacer a nadie.
Judith nació con la trisomía 21. Por ello, a los siete años le separaron de su hermana gemela (Joyce) para internarla en una institución para enfermos mentales. Los siguientes 36 años de su vida los pasó en centros donde nunca le hicieron un diagnóstico adecuado (era, “sencillamente”, una persona con síndrome de Down). Nadie en ese tiempo reparó en que era sordomuda. Por lo tanto, en 36 años, nadie la trató adecuadamente: nunca en ese tiempo hubo intentos de educarla (sencillamente, fue considerada “ineducable” porque no obedecía y se mostraba rebelde); nunca en ese tiempo se intentó de adaptarla al mundo adulto (sencillamente, no se comunicaba y se “autoaislaba”); nunca en ese tiempo le enseñaron a leer ni a escribir (sencillamente porque su CI era de “sólo 30“, aunque nadie cayó en la cuenta que fue el resultado que pruebas orales…¡antes de que su que se le diagnosticar su sordera!).
La vida cambió totalmente para Judith cuando en 1986 su hermana gemela Joyce consiguió su custodia. Pronto ingresó en el Creative Growth Art Center, una escuela de arte, que no de terapia, para personas con discapacidades en la que empezó a sacar su potencial envolviendo cualquier tipo de objeto en lana, hilos, telas, realizando esculturas que se cotizan por valores de 15.000 y 20.000 dólares y han sido expuestas en diversos museos.
Así pues, sólo en los últimos 20 de sus 62 años de vida, disfrutó de unas condiciones que le permitieron sacar todo lo que tenía dentro. Sencillamente, alguien empezó a “escucharla”, y eso fue su salvación y terminó por encumbrarla en el arte outsider, como podéis ver en el siguiente vídeo.

La vida y obra de Judith no ha pasado desapercibida. Se han hecho películas basadas en su historia, como la realizada por Lola Barrera e Iñaki Peñafiel, producido por Julio Medem, un documental titulado “Qué tienes debajo del sombrero“ (2006) y  en cuya sinopsis se puede leer “…es una reflexión acerca del aislamiento que puede provocar una discapacidad, y de como a través del arte se consigue restaurar la comunicación”.
Precisamente este documental fue el origen de la Asociación Debajo del Sombrero, que recoge la suma de diferentes experiencias para una meta común: incorporar a las personas con discapacidad intelectual a la creación contemporánea cuya página web podéis consultar en el siguiente enlace: Asociación QUÉ TIENES DEBAJO DEL SOMBRERO.
No cabe duda de que de una historia así se pueden extraer muchas moralejas. Una de ellas es la importancia que tiene el saber acercarse a esta personas con diferentes capacidades. Las forma de expresar sus sentimientos, sus deseos, sus inquietudes, su dolor, su alegría… no tiene porque coincidir con las formas habituales. Y no por ello podemos caer en el error de pensar que no los tienen. Como tampoco pueden pasar desapercibidas o ignoradas. Si se les ofrecen los medios y se hace el esfuerzo por interpretarlos y conocerlos, demuestran que son capaces de manifestarlos. Sólo es cuestión de escucharles…

5 pensamientos en “Judith Scott: la vida en dos colores

  1. las personas que tengan ese problema son tan capaces de hacer cualquier cosa jo e estado trabajando con gente que tiene esta discapacidad y son mas capaces que nosotros para hacer las cosas.son personas que valen para cualquier cosa si les dan una oportunidad verán que son mejores que nosotros

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  2. una triste historia pero muy hermosa,como cada dia nos muestran como las personas con algún tipo de discapacidad pueden salir adelante,sus capacidades
    nos dejan sin palabras.

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