Los dioses Down

Cuando se habla de antecedentes históricos sobre el síndrome de Down, siempre hay una referencia a ciertas esculturas de grandes dimensiones de la cultura olmeca, llamadas “baby faces”, encontradas en En La Venta, la capital olmeca del sur de la zona del Golfo de México.
Algunas interpretaciones señalan que son figuras de gobernantes; otras, que se trata de representaciones de personas con síndrome de Down, a quienes los olmecas consideraban sagradas. Por lo tanto, sin pretender ningún rigor histórico, vamos a dejarnos llevar por esta última interpretación.Los Olmecas, formaban parte de una civilización que ocupó un territorio de las selvas de lo que ahora son Veracruz y Tabasco, hacia el año 1200 a.C. Formaron la primera gran civilización mesoamericana.

Los olmecas fueron agricultores, comerciantes, artistas y grandes constructores. Entre otras actividades, formaban parte de los cargadores de piedra que acudían hasta la lejana región de los Tuxtlas, en Veracruz, donde extraían las rocas volcánicas que son la materia prima de sus esculturas monumentales: unas cabezas masculinas hechas en basalto y medían de 2.7 metros de altura y 25 toneladas de peso.
Mucho se ha especulado en torno a las enormes cabezas olmecas. Los arqueólogos se preguntan cómo pudieron ser transportadas hasta la ciudad de La Venta, porque cerca de ahí no existe piedra. Estudios recientes señalan que la roca fue traída de las montañas de los Tuxtlas, a más de 100 Kilómetros de la ciudad. Grandes bloques de basalto volcánico, de varias toneladas de peso, fueron arrastrados por tierra a lo largo de más de 40 Kilómetros y luego transportados en balsas por el río Coatzacoalcos hasta su desembocadura, para después llevarlos por la costa hasta los ríos Tonalá y Blasillo hasta La Venta.
Según alguno estudios sobre el arte y la representación olmecas, las cabezas colosales eran retratos individuos adolescentes y adultos, llamados babyface por los científicos, que se corresponderían a personas con síndrome de Down. Probablemente considerados sagrados por los olmecas, estos individuos babyface eran venerados en las grandes ceremonias religiosas: eran sagrados entre los olmecas porque la propia naturaleza los escogía y les hacia únicos entre los demás individuos. Las marcas visibles en sus imágenes podrían se la evidencia de una posible actividad ritual, como la de impregnar armas y herramientas con poder, frotándolas repetidas veces contra un monumento sagrado, o perforando o moliendo la piedra para dejar hendiduras o recoger “polvo sagrado”, que se utilizaría en actividades rituales.
Siguiendo uno de los relatos que se pueden encontrar, he aquí la ceremonia derenovación de uno de estos “dioses down”: 

 

“Pero el ser más importante de La Venta no era Garra de Jaguar, su sacerdote-gobernador supremo, sino un adolescente “cara de niño”, que ya había presenciado diecinueve cambios de estación y vivía en un área apartada del conjunto residencial habitado por el propio Garra de Jaguar. El éxito de las festividades dependía de cómo este ente venerado soportara las ceremonias religiosas, pues la gran mayoría de ellos morían en la infancia. A los que exitosamente llegaban a una edad adulta, se les honraba con un retrato colosal en piedra. Individuos “cara de niño”, son niños con Síndrome de. Era sagrado entre los olmecas porque la propia naturaleza los escogía y les hacia únicos entre los demás individuos. Precioso Regalo, el babyface actual de La Venta, fue parido por una señora ya mayor en un centro secundario, a doce horas de viaje de La Venta. Su madre le nombró Precioso Regalo porque lo recibió de la naturaleza ya tarde en su vida.
Siendo un niño fuera de lo común, a los dos años ya manifestaba las características de un babyface: cabeza alargada con suturas de cierre lento, cabello escaso y delgado, ojos almendrados con pliegues claramente mongoloides, mandíbula ancha, figura palatina, lengua grande, cuello corto y ancho, extremidades cortas y anchas, genitales subdesarrollados y una sola línea en las manos. No hablaba ni caminaba, y sólo su vieja madre entendía los gruñidos que emitía. Cuando se supo que era un babyface de veras, un sacerdote y un asistente lo llevaron a una cueva en las lejanas montañas del oeste, donde lo sometieron a ritos de purificación, le perforaron el tabique o cartílago nasal y los lóbulos de las orejas y ciñeron su cabeza con tablitas de madera para darle la forma bulbosa exclusiva de los babyface.
Para acentuar esta distinción, rasuraban sus cabezas y en algunos casos les ponían cascos protectores. Precioso Regalo se desarrolló bien. El sacerdote con el cual vivía lo entrenaba pacientemente, enseñándole a quedarse sentado e inmóvil por largos ratos, permanecer sentado y quieto mientras traía máscaras bucales y vestimentas pesadas, y soportar que le extrajeran sangre. Lo más doloroso y difícil de enseñarle era el uso prolongado de máscaras bucales en preparación para las ceremonias rituales. Estas máscaras le producían tanto dolor que para aliviarlo le daban bebidas de yerbas narcóticas. Un día, ya en su décimo año de vida, le vino a ver el sacerdote-gobernante de La Venta, pues el venerado babyface de la capital había muerto de una herida producida por una ofrenda de sangre que nunca sanó.
Luego de dos semanas de observación lo llevaron a La Venta donde lo hicieron babyface supremo, y empezaron a tallar su imagen para acompañar a los señores muertos en sus viajes de regreso al Corazón de la Montaña. Cuando finalmente llegó el gran día de las ceremonias de renovación y fertilidad, mucha gente hizo peregrinaciones para realizar sus ofrendas a cimas de montañas, cuevas y santuarios donde el agua brota de quietas montañas. En La Venta, antes que el sol saliera, los últimos nobles, después de largos ritos de purificación, terminaban sus ritos de sangramiento después de varios días de abstinencia sexual y de comida. Casi todos vestían sus mejores atuendos, maravillosos tocados, algunos con formas de animales, incrustados con brillantes piedras y plumas de colores; orejeras y colgantes de jade, serpentina y obsidiana, muchos en forma de flor o encisos con temas religiosos, otros de barro o madera, pintados.”
Verdad o fantasía, nuestras asociaciones bien pudieran ser auténticos panteones olmecas… ¿para bien o para mal? Bueno, eso lo dejaremos para otra entrada.

2 pensamientos en “Los dioses Down

  1. Pingback: Los restos de un niñode hace 1500 años, los más antiguos conocidos con síndrome de Down | DOWNberri

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