Esos ojos

Esos ojos. Hace diez años me miraron por primera vez. Fueron la tarjeta de presentación, en aquel frío paritorio, de mi hija recién nacida. Aquella mirada, igual que la de cualquier recién nacido, me llenó de emociones y sentimientos.
Pero esos ojos eran también la señal de una situación no esperada. Su peculiar forma, ¿almendrada?, activó todo un cúmulo de  inquietudes, preguntas, preocupaciones y dudas en mi cabeza de confundido padre.
Todo por esos ojos. ¿O tal vez no? Bueno, hoy sé que no. Hoy sé que el “problema” no estaba en ellos, sino en los míos propios o, mejor dicho, en la mirada de los míos.
Con el paso del tiempo, en el día a día transcurrido desde entonces, muchas cosas han cambiado en mi inicialmente confundida cabeza. Sólo ha hecho falta tiempo para descubrir en y tras esos ojos el reflejo de tantas y tantas cosas: la alegría y la tristeza; la satisfacción por el esfuerzo realizado o el logro conseguido y la decepción y desánimo por las dificultades; frustración, malicia, ilusión, curiosidad, cariño, enfado, preocupación… En definitiva, todo aquello que se puede ver en la mirada de cualquier niña que tiene  ganas de vivir y de disfrutar de la vida. Y que te invita incansable a compartir su vida.
Sensaciones y sentimientos que, por cierto, en poco o nada tiene que ver con todo lo que se pasó por el imaginario de aquel confundido padre.
Y precisamente ahí está la grandeza de esos ojos. En poco tiempo,  me demostraron que todo aquello de lo que inicialmente les “culpé”, es a lo que lleva el egoísmo, había sido, en realidad, un producto de mi ignorancia y mis prejuicios. La gran lección diaria que recibo, aplicable, por cierto, a muchos otros ámbitos de la vida, es que los límites más peligrosos son los surgen de la (mal)interpretación que nuestra mirada puede hacer cuando se cruza con la suya. Tan peligrosos como para ignorar o dudar por momentos de sus capacidades y negarles la posibilidad de desarrollarse como personas de pleno derecho. Es más, somos capaces de hacerlo incluso desde el cariño, pensando que de esa manera les protegemos de quien les pueda dañar.
Por eso, muy a menudo, cuando vemos por primera vez esos ojos, etiquetamos inmediatamente el síndrome de Down. Y con ello la persona, como si la cosa empezara y acabara en esas dos palabras. Y sin embargo, basta con un poco de paciencia y una pizca de justicia, la de darles la oportunidad de mostrarse como son, para que nos enseñen que, por encima de esa condición, hay algo tan maravilloso como una persona con toda la capacidad de gozar y sufrir, disfrutar y padecer…
Por eso me resulta inevitable en un día como hoy recordar aquel primer momento. Cada vez que lo hago, me sale una sonrisa de lástima, la misma que mucha gente pone cuando ven estos preciosos ojos almendrados. Pero no me compadezco de esos ojos, sino de aquel padre que equivocadamente se las ingenió para imaginarse el guión de una vida por vivir que la realidad y el propio devenir de la vida, han enviado al cajón de recuerdos.
Hoy esos ojos son un motivo de orgullo. Son exigentes, pero generosos: piden mucho, pero dan mucho más. Empujan,  unen, motivan… me abren los ojos a otras realidades, a otras personas,… Por eso y por mucho más, aunque estoy dispuesto a compartirlos, no los cambio por nada del mundo. ¡Y que no los cambie nadie! ¡No! Si algo tiene que cambiar, es la mirada de los demás.
Hoy, familiares y amigos celebraremos por todo lo alto (ojalá pudiera invitar a aquel confundido padre para ayudarle lo antes posible a salir de su error) los diez años de esos ojos. Nos reuniremos en torno a una niña deseosa de recibir sus regalos, deseosa de repartir, agradecida, besos y abrazos, deseosa de ver las caras de felicidad de cuantos le rodeamos, deseosa de disfrutar y hacer disfrutar… Igual que cualquier otra niña ¿no?
No os puedo invitar a todos a la fiesta. Pero si os invito a algo: cuando veáis esos ojos (o los de otra persona) dejad que os hablen, no os quedéis en la etiqueta y tratad de descubrir aunque sea una pequeña parte de todo lo que son capaces de expresar. Eso, y no una mirada compasiva, es lo que le va a ayudar. Y lo que es mejor, os va a ayudar.
Por eso, en tal día como hoy, además de felicitar a mi hija cumpleañera, debo felicitar a cuantos estamos teniendo la fortuna de ver, aprender, disfrutar y sentir a través de esos ojos… Zorionak a todos y a todas. Zorionak June!

PD: ¿Huy, June! Tanto hablar a los demás y casi se me pasa decirte que, igual que cualquier hijo o hija, eres un regalazo para cuantos te queremos. Muchas gracias por tu paciencia a la hora de dejar que lo descubriéramos a través de esos ojos.

4- Humor

About these ads

12 pensamientos en “Esos ojos

    • Angel, no te creas que es fácil (además, yo soy de ciencias, ja, ja, ja…)
      En serio. No sabes la de vueltas que le he dado… y las que le daría. Hay tantos matices que añadiría! Pero claro, lo harían muy farragoso.
      No es fácil pasar a las palabras lo que es fruto de la conviencia. De alguna manera mi objetivo (no sé si lo he conseguido) simple: hablar de nuestros hijos como personas que son, ni más ni menos. Tienen sus cosas… como las tenemos todos. Por eso insisto en que la mayoría de las diferencias son las que nosotros queramos ver, no las que ellos tienen.
      Muchas gracias por el comentario.

      Me gusta

  1. Se me han saltado las lagrimillas. Cuánta energía, dulzura, pasión, cuánto sentimiento.
    Y cuánta razón en esa consideración que para mí resume muchas cosas, y es que el “problema no está en sus ojos, sino en los nuestros. Y ojalá un día todos sepan que cuando uno se desprende de prejuicios y los mira en paz y con el alma desnuda, se encuentran tantas respuestas y tantos caminos nuevos en esos ojos que ya es imposible volver atrás y más aún mirar el mundo de la misma forma que antes. Me declaro fan incondicional de sus ojos.
    ¡Zorionak!

    Me gusta

¡Nos interesa tu opinión!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s