Demostrar que somos personas normales

La tipografía es la letra Anna Beta, creada por Anna Vives, una joven con síndrome de Down. Puedes descargarla de su web “Sumant capacitats”

Ayer estuvimos en Radio Vitoria para grabar un programa con el objetivo de que hablar sobre el día a día de la vida de las personas con síndrome de Down. Naike (una de las educadoras de nuestro programa ENEBIZIA, de vida independiente) y un servidor acompañamos a tres jóvenes de la asociación, Ana, Aitor y Gontzal, que estaban destinados a ser los auténticos protagonistas del programa. Os adelanto que lo fueron.
Superados los nervios iniciales (los micrófonos imponen) la entrevista era cada vez más fluida. Allí estaban los tres hablando de su experiencia en el piso, de sus trabajos (Ana en un hospital y Gontzal en la propia emisora de Radio Vitoria), de sus hobbies (Ana y Aitor son escritores y Gontzal un apasionado de la música heavy) de sus aspiraciones en la vida, las relaciones de pareja, el tiempo libre… de todo aquello que les ocupa el día y mucho más.
La cosa iba sobre ruedas. Ismael, que es quien dirige el programa, es un maestro en realizar entrevistas,  y estaba sacando  lo mejor de cada uno.  Gontzal estaba en “casa” y su rostro permanentemente sonriente mostraba que estaba a gusto; Aitor respondía con respuestas concisas, contundentes, pero clarísimas. Ana estaba más suelta e incluso se permitía el lujo de saltarse el guión para, por ejemplo, agradecer el enorme apoyo de sus compañeros de trabajo en el hospital.
Y precisamente fue Ana la que con toda naturalidad explicó como “nos esforzamos por demostrar que somos personas normales”. Supongo que es algo que he oído muchas veces en boca de las personas diferentes pero, en ese momento, en aquel ambiente y dicho con aquel entusiasmo, esas palabras retumbaron en mi cabeza.
De repente, oyéndoselo decir a Ana, me di cuenta de lo poco normales que podemos ser las personas que nos presuponemos “norMALes”. Somos tan poco norMALes como para exigirles permanentemente demostraciones, como si estuvieran permanentemente bajo la presunción de culpabilidad, de no hacer las cosa como los “norMALes”. Les exigimos “demostrar su inocencia” del grave delito de ser algo diferentes en algunas cosas, incluso obligándoles a mostrase distintos a lo que son.
Pero la reflexión no se quedó ahí. Las palabras de Ana reflejan otra realidad aplastante: el esfuerzo y la ilusión de estas personas por derribar barreras, esas que los “norMALes” les ponemos; el tesón y las ganas que tienen por ser uno más en su familia, en su trabajo, en su entorno… Incluso saltando por encima de prejuicios y estereotipos equivocados. ¡Con qué claridad vi que las palabras de Ana reflejaban que ellos, los “no normales”, son tan normales como para no poner barreras, son tan normales como para tender la mano para que nos acerquemos, son tan normales como para buscar su lugar en un mundo que muchas veces les trata, a menudo, injustamente! Son tan normales como para convertirnos en “no normales” a los que construimos muros, ponemos obstáculos y exigimos pruebas al que no es igual que nosotros.
Muchas gracias Ana por tus palabras. Las dijiste con la naturalidad, la fuerza y la pasión que te caracterizan. Ana, como un artista de pura cepa, lo da todo en aquello que hace. Entró nerviosa al estudio porque quería hacer las cosas bien. Y vaya si lo hizo, como Aitor, como Gontzal, tan iguales en algunas cosas y tan distintos en otras. Tanta fuerza y tanta pasión hicieron que Ana terminara llorando. De emoción. Esas lágrimas de satisfacción porque has dado lo mejor de ti. Incluso cuando hablas de tu vida diaria. Es lo que tiene disfrutar y apreciar hasta de las cosas más sencillas
Por eso Ana (y Aitor, y Gontzal y todas/os los que lleváis esa carga cromosómica extra o sois diferentes por otro motivo) gracias por ser como sois, personas con ganas de ser felices (cocinando, escribiendo, oyendo música, conviviendo en el piso, saliendo con los amigos, soñando, ayudando…) y de hacer felices a los que os rodeamos. Por eso Ana (y Aitor, y Gontzal) sed como sois y no tan normales como somos los demás, enriquecednos con vuestra diferencia, mostradnosla… porque seguro que algún día terminaréis por demostrarnos que sois mucho más parecidos a nosotros de lo que creemos. Y entonces entenderemos que buena parte de aquello en lo que os hace diferentes y únicos es lo que más nos enriquece.
Porque Ana (y Aitor, y Gontzal), aunque los “normales” no empeñamos en lo contrario, “ser diferente no es un problema, el problema es ser tratado diferente” (la frase, por supuesto, no es mía).

PD: El programa se emitió el día 11 de noviembre y lo podéis oir en la siguiente entrada: Una vida como otra

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4 pensamientos en “Demostrar que somos personas normales

  1. Pero…¿y qué es NORMAL?
    Creo que es una de las cosas que más me he preguntado a lo largo de mi vida y dependiendo de la etapa he llegado a muchas conclusiones distintas. Probablemente una de las definiciones que más me gustan la he leído hace poco en una viñeta humorística en la que una niña le preguntaba a su madre: “Mamá, ¿qué es Normal?” Y la madre con una sabiduría tremenda le respondía: “Normal sólo es uno de los programas de la lavadora”.

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